Opinión

Vivir un sueño

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Vista general del Madison Square Garden de Nueva York, la mítica cancha de los Knicks./Getty Images

Primero que todo saludarles como Director de la Revista FadeAway en este mi primer aporte con los compañeros de Basket4us. Estamos todos de acuerdo, supongo, que de los sueños uno se nutre, uno llega a luchar por conquistarlos, que estos sueños le hacen trabajar y avanzar, aunque también a veces retroceder. Le dan vida, esperanza, y por momentos tristeza. Desde mi humilde sitio quiero decirles que yo he conseguido algún que otro sueño ya en esta vida, y que tal vez alguna franquicia de la NBA pronto o tarde podría cumplir el suyo.

Este verano viajé a New York City, por primera vez en mi vida. Pude jugar en las canchas de la Gran Manzana, estuve bajo el Empire State Building y crucé el Puente de Brooklyn. Pero sobretodo pisé el parquet del Madison Square Garden. Sensaciones impresionantes sobre una mítica parcela de madera y asientos que si hablaran nos transportarían a muchos recuerdos. Buenos y malos, como los sueños. La afición de los Knicks ha tenido que vivir de ellos, lamentablemente, en los últimos años. Todo parecía estar muy lejos de aquellos gloriosos años 70.

Después de mi viaje, al poco de volver a España, se producía una gran noticia. Amar’e Stoudamire desembarcaba en la franquicia de NYC. ¿Cuántos fueron los que pensaron en algo grande en esa ciudad?¿Cuántos fueron los que volvieron a soñar? A mediados de temporada, otro bombazo, Carmelo Anthony volvía a su ciudad natal. El Garden se ilusionaba, creía en el renacimiento, se acostaba bajo un manto de sueños de título y se levantaba cada partido a corear MVP a las dos superestrellas.

Pero como los sueños, a veces se consiguen, otros ni por asomo, y otros se truncan, y te hacen despertar. Para New York, fueron los veteranos Celtics los que les hicieron de despertador, de machete, de susto, de aguafiestas. Un 4-0 y se terminaba la temporada Bocker del 2011, la temporada del nuevo aliento. Se frustraron esperanzas, pero quedan muchas noches para seguir soñando. Ahora toca mover fichas en verano, hacerlo bien, las bases (los cracks), ahí están. Tal vez en unos meses la histórica franquicia neoyorquina, como hice yo el verano pasado, cumplirá un sueño glorioso. De momento, la ciudad que nunca duerme, seguirá soñando.

Eusebi Sedeño es director de la Revista FadeAway

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