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Vuelve la música a Nueva Orleans

Anthony Davis y Austin Rivers./ Getty Images

A comienzos de año escribía una pequeña pieza de opinión sobre las horas oscuras que vivían los New Orleans Hornets. Tras la marcha de Chris Paul, el primer año sin el eléctrico base se estaba antojando muy difícil y sufrido. Eric Gordon apenas había podido jugar y los otros cromos adquiridos en el traspaso con Clippers no parecían tener suficiente valor. Sin embargo, apenas medio año después de aquella venta, los Hornets vuelven a tener color. Y ritmo.

Eric Gordon se ha quedado tras obtener un enorme contrato -58 millones en cuatro años-, un contrato de estrella que servirá de vara para medir su verdadero nivel y su verdadero futuro. Le acompañará el número uno del último Draft, Anthony Davis. El de Kentucky, campeón de la NCAA y dominador del baloncesto universitario, promete impactar de inmediato en el baloncesto de la franquicia de Louisiana y en la NBA. No por nada se encuentra en la lista de los Estados Unidos para los Juegos Olímpicos.

Pero él no será la única incorporación proveniente de la universidad, pues Austin Rivers, hijo de Doc -entrenador de Boston Celtics- también se enfundará la camiseta del blues la próxima temporada. Escogido en la posición número nueve, es un escolta anotador al que pretenden convertir en base. La conversión escolta-base que sufren algunos jugadores que pasan de NCAA a NBA es una de las más duras que puedan existir. Y, además, Rivers es un anotador puro, que genera sus tiros y que amasa mucha bola. Nunca se ha caracterizado por ayudar en la distribución u organización de ninguno de sus equipos, ni en NCAA ni en High School. Por tanto, queda por ver cuán útil es Rivers jugando de base junto a Gordon. Dejando a un lado dudas posicionales, lo que sí es cierto es que se trata de un jugador con una inmensa proyección.

Ryan Anderson./ Getty ImagesSe fueron Kaman, Okafor y Ariza. En lugar de estos dos últimos llegó Rashard Lewis, quien firmó por Miami Heat al ser cortado, y dejará espacio salarial cuando la franquicia termine de pagarle los 13 millones garantizados en 2013. Brad Miller ha llegado desde Minnesota, pero aún no se sabe si jugará o se retirará. Aunque a destacar es la incorporación de Ryan Anderson. El MIP -Most Improved Player- de la última campaña cobrará 24 millones en tres años en NOLA. Ambos se unen a Jason Smith en la pintura. Seguirán Al-Farouq Aminu -presente en los Juegos con Nigeria-, y Greivis Vásquez, que llegó de Memphis junto a Xavier Henry por Pondexter.

Además, en los traspasos realizados, los Hornets han adquirido rondas futuras de Wolves y Wizards. La reconstrucción ya ha empezado, pero son conscientes de que llevará tiempo.

Mimbres, como ya decía en la pieza de enero, para sonreír pensando en el futuro de NOLA. Tal como sonreiría uno al escuchar las notas del saxo de Sidney Bechet.

@MoralesJAlmeida

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Fecha | 20.07.2012 02:31

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