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‘Win or win situation’

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Kevin Durant, jugador de Oklahoma City Thunder./ Getty

Lo que en Estados Unidos se llama una ‘win or win situation’ es la definición perfecta de la complicada tesitura en la que se encuentran los Oklahoma City Thunder en estos momentos de las Finales de 2012. Con el cómputo global de la eliminatoria 3-1 en su contra, los chicos de Scott Brooks sólo tienen una única salida. O ganan el quinto partido en la noche del jueves o el trofeo de campeón de la NBA será entregado a los Miami Heat en su propio feudo, en el American Airlines Arena. De lo contrario, y si se produjese la victoria de los de OKC, la serie viajaría de nuevo a terreno de los Thunder, que estarían obligados a ganar igualmente dos partidos más en su propio feudo para coronarse. Difícil tarea, aunque en el vestuario de Oklahoma City estén convencidos de que no es imposible. La frase de “esto no está terminado” pronunciada por Kendrick Perkins tras el Game 4 era secundada por su compañero de equipo Serge Ibaka con un optimista “si todavía hay vida, siempre hay esperanza”. Unas ideas muy claras que ahora hay que poner en práctica para no marcharse de vacaciones en sólo cinco partidos.

Luchando contra la historia

En los archivos de la NBA se puede ver que nunca, desde que las Finales se juegan a siete partidos, ningún equipo ha sido capaz de remontar un 3-1 en contra. Un dato lapidario para unos Oklahoma City Thunder que no sólo tendrán que enfrentarse a los Miami Heat sino que también lo harán con la historia. Una historia que les vuelve la espalda y que, muy posiblemente, les ha mandado directos a volver a entrar en contacto con la tierra. Un bofetón de realidad con el que se han encontrado los de OKC. Ya no son los Heat, el público, el factor cancha, LeBron James, Dwyane Wade, etc. A todo eso hay que sumar el peso de la historia. Algunos dirán que esas cosas están ahí para cambiarse, pero se antoja muy complicado que suceda viendo el juego que están desplegando losThunder y su evidente falta de experiencia en una situación que Miami, al contrario, tiene muy fresca. No es cuestión de quitarles crédito, pero tampoco a la tradición y a los Heat, que de momento han demostrado estar más asentados.

Demasiados ‘pequeños detalles’

Los Thunder tienen que mejorar varios matices en su juego. Pequeñas cosas en circunstancias normales, pero que juntas unas con otras, y en medio de una situación extrema en unas finales, se convierten en un cúmulo de problemas que subsanar prácticamente de la noche a la mañana. La facilidad con la que llegan las faltas personales de varios de sus jugadores como Kevin Durant, James Harden y Serge Ibaka hacen que los partidos se pongan muy cuesta arriba en determinados compases, sobre todo llegados los momentos cruciales de los choques. Si a esto le sumamos una selección de tiro bastante dudosa, los errores en los tiros libres, los lanzamientos abiertos bien tirados pero que no encuentran aro y la facilidad con la que están anotando en la pintura los Heat, pues estaremos ante varios granos de arena que forman una montaña, encima de la cual se encuentra un LeBron James que está destrozando noche tras noche a los de OKC sin que estos puedan hacer nada. Demasiados detalles que pulir en muy poco tiempo, pero que con toda seguridad les servirán de lección para un futuro muy próximo.

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